Carta de una farmacéutica al pie del cañón

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Por: F. Moreno Álvarez de Toledo
Soy farmacéutica comunitaria de una oficina de farmacia situada en Esquivel, una pequeña pero a la vez gran pedanía, de unos 1000 habitantes en la provincia de Sevilla.
La situación ante el Covid-19 no está siendo nada fácil para nadie. Yo os voy a hablar desde lo personal, ya que desde el mostrador los farmacéuticos no solo somos los expertos del medicamento y dispensamos medicamentos y productos sanitarios de primera necesidad, sino también dentro de nuestra labor está la de dar la atención farmacéutica, consejos, ánimo, apoyo y esperanza a todos y cada uno de los pacientes que entran con dudas y angustia por nuestras puertas. Y tenemos que devolverle esa tranquilidad que necesitan en estos momentos, esa sonrisa que hace tiempo que no reciben, la empatía que en estos momentos necesitan para afrontar una situación así, calmarles los miedos y la incertidumbre con la que vienen o nos llaman desde casa.  Porque somos en definitiva los profesionales sanitarios más cercanos  y accesibles a la población. Y todo esto forma parte de nuestra labor sanitaria, AYUDAR.
Desde que se decretó el estado de alarma,  o incluso días antes, desde la farmacia ya empezamos a tomar medidas especiales para evitar el contagio tan acelerado que veníamos viendo en otros países como China o Italia. Una de las primeras medidas que tomamos fue la separación del mostrador a 1m de distancia, por una línea roja o banda, para mantener la distancia de seguridad mínima con nuestros pacientes, ya que las farmacias atendemos a un gran número de pacientes; entre ellos inmunodeprimidos, con enfermedades metabólicas graves, cardiorespiratorias y sobretodo personas de edad avanzada, siendo todas estas de alto riesgo, por tanto toda precaución es poca ante estos grupos de riesgo.
Nos hemos visto inmersos en la elaboración de geles hidroalcohólicos caseros, debido al gran desabastecimiento que sufrimos o a la utilización de otros productos desinfectantes y viricidas para limpiar y desinfectar continuamente cada rincón de la farmacia, susceptible de posible contagio. El lavado continuo de manos con agua y jabón tras la atención a cada paciente. Otra de las medidas que llevamos para protegernos y proteger a nuestra población ha sido el uso de guantes y mascarillas, las pocas que hemos podido conseguir, que por cierto las hemos convertido en «reutilizables y relavables», ya que han sido material de escasez entre los profesionales sanitarios. Esta escasez de material de protección personal ha sido el factor desencadenante de la creación de mamparas protectoras en el mostrador o incluso atención a través de ventanilla como medida preventiva más.
Ante una población asustada, sobreinformada y expuesta hemos estado atendiendo todo tipo de consultas, hemos estado a pie de cañón resolviendo inmensidad de dudas e incertidumbre, entre ellas personas que creían estar contagiadas por presentar algún síntoma aislado propio de la primavera, hemos atendido a otros con síntomas característicos del Covid-19, hemos vivido la demanda masiva de geles hidroalcohólicos, alcohol, mascarillas y guantes, inexistentes ya en todas las farmacia Españolas. Igualmente se ha producido el aumento de la demanda de otros complementos alimenticios que se usan para favorecer el sistema inmune y las defensas, termómetros y antipiréticos. Desde las farmacias también hemos notado la falsa sensación de seguridad, por parte de muchos usuarios, por el uso indebido de guantes. Al igual que los constantes desplazamientos de personas de farmacia en farmacia en busca de éstos y mascarillas. Cuando lo más importante y prioritario era quedarse en casa y lavarse las manos con agua y jabón.
También estamos cooperando directamente con médicos y centros de salud vía telefónica y telemática para facilitar todo el entramado de renovación de tratamientos crónicos, nuevas recetas y reducción en la medida de lo posible de la saturación del sistema sanitario. Utilizando masivamente también el teléfono de nuestras  farmacias como medio de comunicación fundamental con todos nuestros pacientes habituales, para garantizarles así su permanencia en casa y reducir todo posible riesgo.
Y nosotros, los Farmacéuticos, nos estamos viendo inmersos en una situación especial y delicada, muchas veces muy contradictoria y comprometida. Como el adelanto de cierta medicación de pacientes crónicos que necesitan a diario para garantizarles su continuación, para facilitar así la sobrecarga de trabajo de los demás profesionales sanitarios. Estamos siendo víctimas en primera persona del encarecimiento de los productos más demandados en esta pandemia por parte de los fabricantes, como guantes, mascarillas, alcohol y geles hidroalcoholicos, negándonos a venderlos a nuestra población a tan alto precio. Nos sentimos totalmente desprotegidos sin medios básicos como guantes y mascarillas, ya que desde ahí «arriba» consideran que «los farmacéuticos asumimos un riesgo propio intrínseco de nuestra profesión», trabajando con el miedo continuo no solo a contagiarnos entre los mismos trabajadores de la farmacia y el miedo a tener que cerrar y privar a nuestra población de su medicación, sino también el miedo a contagiarnos con los cientos de pacientes que atendemos cada día y el sentimiento de culpabilidad que sentimos cada día al  llegar a casa, posiblemente contagiados ante la falta de medios, y abrazar a nuestras familias. Y sin embargo, el Gobierno anuncia que los Farmacéuticos podemos llevar la medicación a aquellos hogares que lo necesiten de verdad, asumiendo el riesgo y la sobreexposicion sin ningún tipo de protección más que lo fabricado y diseñado por nosotros mismos y más que reusado.
Antes de terminar con estas líneas, mencionar un dato, en España contamos con un número aproximado de 24.000 Farmacias repartidas ordenadamente por todo el territorio nacional. En cada ciudad, en cada barrio, en cada pueblo, en cada pedanía y en todos los lugares próximos a vuestro domicilio ahí estaremos.
Esperemos que esta gran crisis sanitaria nos haya servido para valorar, recapacitar, aprender, modificar, crecer y sobretodo EVOLUCIONAR como país.
Sin más me despido de una forma personal, transmitiendo la tranquilidad de que nuestra labor como Farmacia es y será siempre la misma; clara, cercana, sincera y directa, dirigida a todos y a cada uno de vosotros. Porque lo más importante para nosotros es vuestra salud. Gracias.