Carmona, la ciudad antigua

Cinco mil años de riqueza histórica y patrimonio incalculable.

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Carmona, la ciudad antigua.
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A treinta kilómetros de Sevilla se sitúa el municipio de Carmona, una ciudad considerada entre las más antiguas del continente europeo. Cinco mil años de ininterrumpida presencia humana han dado como resultado su inestimable patrimonio histórico. Carmona se encuentra situada en unas lomas llamada Los Alcores, a 235 metros de altitud, dominando la campiña del río Corbones en el Valle del Guadalquivir.

Carmona, la ciudad antigua.
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La ciudad ha sabido combinar su valioso patrimonio con unos servicios turísticos de máxima calidad, por lo que perderse entre sus calles y rincones durante una jornada es muy recomendable si queremos retroceder en el tiempo a épocas pasadas. Así, sus orígenes se remontan al Neolítico, habiéndose encontrado en sus alrededores ricos yacimientos prehistóricos.

Posteriomente, fue intensamente romanizada, llegando a tener el privilegio de acuñar moneda. Así, por Carmona pasaba la Vía Augusta, de la que se conservan algunos restos y un puente de origen romano. De hecho, la ciudad actualmente, reproduce, con ligeras variantes, el plano urbanístico romano. Esta época fue, sin duda, una de las etapas más brillantes de la historia de Carmona y sus huellas son perceptibles aún a día de hoy en las dos puertas principales del recinto amurallado, las puertas de Sevilla y de Córdoba. Ambas son de factura romana. Asimismo, el monumento romano de mayor importancia de la ciudad es la Necrópolis, única en su género.

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Posteriormente, durante la época musulmana, Carmona conservó su importancia como ciudad. Así, llegó a ser durante los primeros reinos de Taifa, capital de uno de ellos. En 1247, Fernando III El Santo la repobló y la dotó de fuero propio, y su hijo, Alfonso X El Sabio, realizó el repartimiento y delimitación de su término municipal. Fue, por su parte, durante el reinado de Pedro El Cruel, objeto de predilección real. Así, el Alcázar de la Puerta de Marchena fue una de sus residencias favoritas.

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Posteriormente, durante los reinados de Juan II y Enrique IV, Carmona se convirtió en escenario de las rivalidades de las casas nobiliarias de los Ponce de León y los Guzmán. Asimismo, la participación de Carmona en la guerra de Granada fue de importancia y en el año 1630, Felipe IV otorgó a Carmona el título de ciudad.

Carmona, la ciudad antigua.
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Así, su cercanía a Sevilla hizo que su crecimiento aumentara a grandes dosis, convirtiéndose a día de hoy en una localidad fundamentalmente agrícola y ganadera con una creciente vocación turística. Carmona se ha convertido en una ciudad andaluza media, muy monumental, de gran tradición agrícola y con una excelente oferta de gastronomía, por lo que es un destino inmejorable para pasar una jornada de ocio y turismo. Así, la abundancia y calidad de sus monumentos, reflejan la riqueza agrícola de esta ciudad y el peso de la Iglesia en esta región desde la Antigüedad.

Visitar Carmona es entrar por la puerta árabe y romana de Sevilla, perderse en el casco antiguo recorriendo las calles blancas de esta ciudad. En esta visita se pueden encontrar ejemplos muy interesantes de arquitectura civil, como las murallas, el Alcázar de la Puerta de Sevilla o la Plaza de San Fernando. Además, Carmona destaca por sus viviendas renacentistas, mudéjares, barrocas y las antiguas almazaras de aceite.

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Por otra parte, la arquitectura religiosa también es muy amplia destacando las iglesias de Santiago, San Blas, San Felipe, San Pedro, San Bartolomé, y los conventos de Santa Clara, Concepción y Madre de Dios. Asímismo, entre sus visitas obligadas está la Necrópolis romana, descubierta casualmente en 1.868.

El conjunto funerario está compuesto por varios centenares de cámaras sepulcrales, excavadas en la roca de los Alcores, en las que se practica el rito de la incineración. La siguiente visita recomendada es la Iglesia Prioral de Santa María, un ejemplo de la época gótica con tamaño de catedral en la que cabe destacar el altar mayor, su orfebrería y las pinturas de los apóstoles de Zurbarán. Asimismo, la iglesia de San Blas, antigua sinagoga, situada en el antiguo barrio de La Judería, destaca por ser una iglesia mudéjar, con reformas barroca, y sede de la Hermandad de la Expiración.

Carmona, la ciudad antigua.
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También de notable importancia es la iglesia de San Felipe, múdejar y sede del crucificado Cristo de San Felipe, de 1.521, siendo éste el crucificado más antiguo que procesiona en Andalucía. De obligada visita son también las iglesias del Salvador, antiguo colegio Jesuíta, la iglesia de Santiago, de origen gótico-mudéjar, y la iglesia parroquial de San Pedro, del siglo XV, con gran cúpula y su alta torre campanario, la Giraldilla, una pequeña Giralda.

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Asimismo, destacan los conventos de Santa Clara, Madre de Dios y de las Descalzas, que han servido de escenario de la serie de televisión “La Peste”. De obligada visita es recorrer también las calles del Álcázar de Arriba o de la Puerta de Marchena, cuya estructura tiene un origen almohade.

Carmona, la ciudad antigua.
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En la actualidad, en un ángulo de la Plaza de Armas se ha construído el Parador de Turismo manteniendo la tradición arquitectónica mudéjar, que da al edificio un aspecto notable y sencillo, pareciendo desde lejos, una parte más de la antigua fortaleza. Es en esta parte del Alcázar de Arriba donde se encuentran varios miradores, en los que observar los Alcores, la campos verdes o el atardecer se convierte en un atractivo ideal para culminar la visita de esta antigua e histórica ciudad.

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