Carlota berzal: “hay que incentivar el teatro, es una de las artes más antiguas que tenemos de lucha y resistencia»

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Carlota Berzal es una joven inquieta, en continuo proceso de creación. El próximo 27 de enero estrena su nueva obra Mi Bandera en el Teatro La Fundición. Nos cuenta que, posiblemente, ha sido la obra que más le ha costado poder estrenar porque comenzaron a producirla en plena pandemia. Se trata de un proyecto formado completamente por mujeres que no dejará a nadie indiferente. En esta obra las intérpretes viajan por la paleta de colores que les sugiere su bandera. Mediante la resignación de sus palabras como memoria, patria o festividad usan su cuerpo y voz como traductores de esa bandera que cambia constantemente de forma, color, pertenencia.

Te graduaste en Arte Dramático y, si no me equivoco, tu especialización fue en Interpretación Textual, ¿en qué consiste esta técnica?

La cuestión está en que la ley educativa cambia continuamente. Cuando comencé la carrera empezó a ser grado, después se desestimó como carrera universitaria, y este año, por fin, se ha reconocido la carrera de Artes Escénicas como una carrera universitaria de grado. Entonces, fuimos un poco conejillos de indias en probar especialidades. Yo me decanté por el Siglo de Oro, todo lo que tiene que ver el teatro de Lope de Vega, Cervantes,… y también en teatro corporal.

¿Dónde realizaste tus estudios?

Me licencié en la Escuela Superior de Arte Dramático de Sevilla. En paralelo realicé la beca Erasmus en Finlandia y fue una experiencia preciosa. Después también me becaron con otra beca en Chile. También hice conservatorio, y bailaba hip-hop. Siempre me ha gustado mucho hacer muchas cosas, soy un culo muy inquieto.

¿Crees que la formación en este sector debe ser continua?

Sí, aunque creo que tiene su doble cara porque hay una especie de miedo a abandonar los estudios, que es una vida maravillosa. Creo que hay que ir dejando esa vida para combinar la teoría con la práctica. En mi caso, a los 23 ya terminé mi carrera y comencé a trabajar. Pero aún así he seguido formándome. De hecho, en mi campo creo que es una formación y un aprendizaje constante. Creo que la formación es una experiencia para refrescar nuestros conocimientos ya que todos vamos adquiriendo manías a medida que nos profesionalizamos.

Sueles mezclar danza e interpretación dándole mucha importancia al lenguaje corporal ¿verdad? ¿Cómo trabajas para conseguir esos resultados?

Más que para conseguir resultados, es que para mí es imposible hablar y no moverme. Aunque suene algo obvio. Para mí, antes de trabajar un texto tenemos que empezar a hablar con el cuerpo y abrir la voz. A la hora de dirigir un proyecto para mí esto es muy importante porque la voz es una parte más del cuerpo. Se trata de abrir el cuerpo, la garganta, de ahí sale la voz, las palabras, las sensaciones interpretativas… Está todo enlazado. Yo no lo concibo separado.

Pero no sólo eres intérprete, también produces, ¿no es así?

Sí, así es. Tengo que admitir que soy muy nerviosa e intensa. Aún no había terminado la escuela y me adelanté porque sentía que había que hacer cosas… Como yo temía verme en paro (incluso sin haber terminado los estudios) empecé a escribir la obra Filipo. Llamé a unos compañeros de clase y la montamos. Me encantó estar detrás del proyecto y terminé creando la Compañía La Turba. Descubrí que me encanta ser actriz  pero que me apasiona, aunque sea el doble de trabajo, el producir, dirigir y llevar a cabo mis proyectos. Son como mis hijos. Es un trabajo que hasta que ve la luz es como un parto.

Además, también has impartido seminarios de Desarticulación Corporal ¿no? 

¿En qué consistía?

Es un seminario que se llama La belleza en lo deforme. Pueden venir todo tipo de personas, de todas las edades, formación… Es un seminario en el que creo juegos e imparto técnicas para aprender a desbloquear el cuerpo. Es tan bonito ver a un grupo de tantas edades, sin nada que ver unos con otros… Para mí esto también es una formación porque aprendo de ellos.

¿Estuviste varios años en Argentina, cómo fue la experiencia?

Me fui a Argentina de vacaciones en 2012, en segundo de carrera. Me maravilló el nivel cultural del país. Cuando finalicé mis estudios me mudé hasta allí y me quedé cinco años. Sentía que la ciudad estaba para mí. Tuve la suerte de actuar en sitios que ni me creo a día de hoy. Además, allí, hay un cuidado y un interés por la cultura que era un lujo.

Desde que comenzaste con La Turba, ¿cuáles son los mejores recuerdos que tienes?

Para mí todos los proyectos, aunque le tengo especial cariño al primero, Filipo. Lo hice en la carrera y también en Argentina. Fue muy interesante hacer la obra con actores que estábamos estudiando y luego con actores profesionales. Fue una experiencia muy bonita ver cómo el texto funcionaba en ambos países.

¿Crees que en nuestro país se fomenta la cultura? Es decir, ¿brindamos a la cultura el lugar que le corresponde?

No, no le damos el lugar. No nosotros como sociedad, sino desde las políticas culturales de cualquier partido político. No se le da importancia, de hecho se ha silenciado mucho a la cultura.  No hablo de cultura de masas, es decir, que a Alejandro Sanz le vaya bien, vale, pero también hay que incentivar el teatro. Es una de las artes más antiguas que tenemos y que continúe con todo lo que tenemos hoy en día demuestra que es un arte de lucha y resistencia. Hay una magia momentánea en un teatro que sabes que no se va  a repetir, esa sensación es tan hermosa… Pero si no hay un incentivo desde arriba, es lógico que la gente no vaya al teatro. Tristemente este sector esta acostumbrado a vivir con incertidumbre.

En enero tenéis planeado estrenar una nueva obra ¿no? ¿Qué nos puedes contar sobre ella?

Estrenamos la obra Mi Bandera el 27 de enero en el Teatro de La Fundición dentro de un ciclo de Danza. Es un estreno absoluto y de momento una única sesión. Mi Bandera surgió a finales del año pasado. Empezamos a ensayar en febrero y llegó la pandemia. Así que no pudimos ensayar mucho en directo y cambiamos la forma de ensayar, llegaron los ensayos por Zoom. Nos hicimos uña y carne en poco tiempo y nos motivaba mucho el proyecto. Así que cuando volvimos a ensayar en persona en junio teníamos una obra de 50 minutos. Y, ahora después de un año y pico tenemos muchísimas ganas de estrenar.

Ha sido la obra que más me ha costado poder estrenar por todo lo que hemos vivido en este año. También es la en la que más he invertido, de hecho hemos creado un crowfunding en Verkami para que quien lo desee colabore con el proyecto.

¿Quién forma parte del elenco?

Pues creo que cabe destacar que somos todas mujeres: Lorena Ávila, Rocío Menéndez y una servidora. Ángela Guerrero es la encargada de la escenografía e indumentaria, Ana de la Cuadra de los Cabezudos y María Viñuela de la iluminación.

Otro aspecto muy interesante sobre tu carrera es que has realizado acciones de denuncia mediante performances en plena calle, ¿verdad? ¿Me cuentas un poco?

Surgió porque tenía que realizar mi proyecto fin de carrera y lo centré en acciones con temáticas activistas en espacios abiertos de calle. Entonces, me especialicé en eso y quise realizar varias acciones que se llamaban Perforarte. Hicimos uno sobre el consumismo, sobre el IVA en el sector cultural, sobre los suicidios… Fue una experiencia muy interesante. Yo realizaba las acciones y mis amigas después iban preguntándoles a varias personas. Y las reacciones eran muy divertidas, la verdad. Fue un aprendizaje muy grande.

¿Qué proyectos tienes a corto y largo plazo?

Te voy a contar mis deseos para 2021: a finales de 2019 escribí una obra que se llama Antonia La Chatarrera. Tengo muchas ganas de poder publicar el libro de esta obra. Por otro lado, tengo una obra titulada Anoche no pude dormir porque… con Cristina Reyes, una chica de la Asociación ATAXIA, una enfermedad neurodegenerativa. Es una chica en silla de ruedas que nunca había llevado a cabo ningún proyecto artístico. Se trata de una obra de danza en la que Cristina realiza un trabajo precioso y súpermotivante. Aprendí muchísimo de ella. Aún no hemos podido estrenar esta obra y me encantaría poder hacerlo.

Y también estoy haciendo cositas nuevas: estoy escribiendo una nueva obra que se llama Los lances patéticos del héroe, que son tres historias en un parque. Estoy yendo mucho al parque a escribir y me gustaría poder estrenarla la próxima primavera.

Y después, por otro lado, estoy trabajando en otra obra titulada Caniches con bozal con Mario Glez que vive en Madrid. Estoy investigando mucho sobre las enfermedades neurodegenerativas; ¿qué pasa cuando se recibe una orden por parte del cerebro y tu cuerpo no responde? Estoy entrevistando a muchos neurólogos para realizar algo artístico con sentido. Estos son mis deseos de 2021.