Búsqueda de fondos para tu empresa ¿socios capitalistas?

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Por Alberto Muñoz Cantos. Experto Tributario y Mercantil en MC&A ASESORES www.mcaasesores.com

La situación financiera en la que se encuentran la mayoría de empresas y empresari@s, ha provocado la búsqueda incesante de financiación ajena.

Las entidades públicas de toda índole están regulando sucesivas formas de financiación pública, en su mayoría no reintegrables, con el único objetivo de ofrecer a los negocios españoles un poco de “calma” financiera.

Aunque no se trata de la única forma de financiación, aunque constituye una opción reciente pues ha ido creciendo sumamente en estos últimos años debido a la omnipresencia del término “startup”, cada vez es más contemplada la búsqueda de fondos a través de los llamados “Business Angels” o las sociedades de capital riesgo, es decir, entidades y personas interesadas en nuevos negocios que Suelen invertir en sectores que ya conocen, por lo que aportan también sus conocimientos, experiencias y redes de contacto. En ocasiones, incluso, pueden asumir un rol de relaciones públicas o de asesor-consultor.

Aspectos que destacan los Business Angels:

-Perfil de las personas o directivos que integran el proyecto.

-Plan de negocio y de marketing.

-Estadísticas y pruebas relativas a las ventas que se estimen.

-Aportación de capital por parte del fundador.

Instrumentos para canalizar la inversión:

-Préstamo participativo

Son el elemento más común de aportación de capital a las compañías por parte de terceros, la entidad o persona que presta el dinero percibirá un interés variable que se determinará en función de la evolución de la actividad de la empresa prestataria, utilizando criterios como el beneficio neto, el volumen de negocio, el patrimonio total o cualquier otro que libremente acuerden las partes contratantes. Además, podrán acordar un interés fijo con independencia de la evolución de la actividad. 

Este sistema suele utilizarse con objeto de evitar la posible causa de disolución de la compañía, con la posibilidad de responsabilidad de los administradores, pues la cantidad recibida es considerada como patrimonio neto en la contabilidad.

Además, el inversor puede pactar el derecho a transformar su aportación en una participación en la sociedad, con objeto de asegurarse la devolución del capital y de los intereses, el llamado “préstamo convertible”.

El préstamo se podrá recoger en un documento privado o elevarlo a público, siendo aplicable el Real Decreto-Ley 7/1996, de 7 de junio, de medidas urgentes de carácter fiscal y de fomento y liberalización de la actividad económica.

En cuanto a su fiscalidad

La concesión del préstamo está sujeta, pero exenta a IVA. En cuanto a los intereses recibidos por el prestamista, deberán ser tributados como rendimientos de capital mobiliario, sujetos a retención, no obstante, si aquél es no residente en España, puede que el Convenio de Doble Imposición establezca la exención en la tributación de dichos rendimientos.

Cabe mencionar que en el caso de que el prestamista y prestatario sean entidades que formen parte del mismo grupo mercantil, los intereses que se generen no serán deducibles para el prestatario, mientras que será un ingreso exento para el prestamista.

-Contrato de cuentas en participación

Se trata de un sistema diferente al anterior, pues el inversor en estos casos aporta una cantidad de dinero, bienes o derechos al gestor (empresa o empresario), de forma que participará en los resultados del negocio (positivos y negativos) según el porcentaje que se acuerde, sin tener el inversor la condición de socio, aunque se pueden limitar las pérdidas a la aportación realizada. Cada año el inversor participará del resultado obtenido, pudiendo recibir a causa de las pérdidas una cantidad inferior a la aportada inicialmente. Aunque no se exige una formalidad concreta, resulta aconsejable su formalización a través de documento privado o público.

Este contrato no supone la existencia de responsabilidad por parte del partícipe con respecto a los acreedores del gestor. 

En cuanto a su fiscalidad

Se trata de un contrato equiparable a la constitución de una sociedad, por lo que esta operación está sujeta, pero exenta a la modalidad de operaciones societarias del ITPAJD. 

Si el inversor permite a la otra parte el uso sobre un bien o derecho, en términos de IVA esta operación estará sujeta a dicho impuesto, estando no sujeta la aportación únicamente de dinero.

Si el inversor o partícipe es una persona física, los rendimientos que obtenga de la participación en el negocio deberá incluirlos en su declaración de la Renta en concepto de capital mobiliario, sujetos a la correspondiente retención. Al tratarse de un inversor persona jurídica, el rendimiento habrá que incluirlo en la declaración del Impuesto sobre Sociedades.

Además, en caso de liquidación de pérdidas al inversor, podrá incluirlas como rendimiento de capital mobiliario negativo.

Para el gestor del negocio, el beneficio repartido al inversor supone un gasto deducible, mientras que respecto a la pérdida imputada al partícipe deberá computar un ingreso, reduciendo de esta manera el saldo de la inversión.

La pandemia nos ha obligado a reinventar negocios, o simplemente a idear formas de financiación necesarias para la supervivencia de aquéllos, por tanto, si no te has planteado esta forma de financiación; ¿a qué esperas?

Pdt: Cuenta siempre con la ayuda de un asesor en la materia.