Brenes, un pueblo marcado por su lucha obrera

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A unos 22 kilómetros de la capital Hispalense, en el margen izquierdo del río Guadalquivir se encuentra ubicado el municipio de Brenes. Localidad con bastante historia a sus espaldas, hasta tal punto que se tiene constancia de que hubo asentamientos de la época Prehistórica, gracias a los hallazgos de piezas líticas que fueron localizadas en las zonas del Polideportivo Municipal y las canteras del Toruño. 

En época romana, aunque aún no había asentamiento, sí Brenes se convirtió en una gran explotación agraria. También, gracias al río hizo que, en este periodo, la comercialización del aceite y la producción de ánforas destacaran de este enclave privilegiado.

Los musulmanes también tuvieron presencia en el municipio de Brenes, y según se recogen en los escritos que es en este periodo cuando se le da a la localidad el topónimo de Brenes al latinizarse el nombre musulmán de Billa Nuba al-Bahriyyín o también alquería de los Bahríes.

Pero, con respecto al nombre hay una leyenda que circula en la calle, la cual indica que el nombre del municipio viene dado por una monja cuyo nombre era “Verene”. Esta monja vivía en un monasterio Benedicto llamado Aguas Duras, ubicado en la zona durante la época visigoda. Esta monja fue elevada a los altares como Santa Verene y cuya sepultura se convirtió en lugar de peregrinación de sus devotos cristianos. De ahí que los mozárabes llamaran al lugar Berene, en honor a la monja.

Como se ha podido ver, desde la antigüedad, Brenes se ha caracterizado por ser un lugar de cultivo, un lugar donde su economía giraba en torno al campo. El aceite y su producción, también ha sido e incluso hoy en día lo es, pues aún cuenta con una fábrica, un motor de la economía. Pero hace más de un siglo la industria del aceite contaba con 6 molinos. Incluso contaba con una fábrica artesana de escobas, la cual cogía como materia prima local la palma para luego exportarla a Extremadura. 

Un hito importante para Brenes fue la llegada del ferrocarril a mediados del SXIX, convirtiéndose el pueblo, como uno de los primeros de España en tener una estación. Ya en el siglo XX destaca la lucha de los obreros del campo y la participación que tuvo los breneros en los movimientos reivindicativos de la época. 

Centrándonos en el presente, Brenes hay que conocerlo y convivir con su gente en una de sus romerías o en sus fiestas locales. Además, de poder disfrutar de su Semana Santa, donde la tradición cofrade invade cada rincón del pueblo, sobre todo en la calle Las Tabernas y en el Rincón Cofrade. Lo mismo sucede con el Corpus Christi, donde todos los vecinos engalanan sus ventanas y balcones y las calles se llenan de flores en el suelo. En cuanto a las romerías de Brenes destacan dos: una en enero en honor a su patrón San Sebastián y la segunda a finales de agosto, donde la hermandad filial de San Benito Abad peregrina hacia su ermita en Castilblanco de los Arroyos.

Pasear por sus calles y poder apreciar su patrimonio artístico en cualquier época del año y de paso degustar uno de sus platos típicos como el conejo con habas y uno de sus dulces típicos los piñones y los alfaores de oblea. En cuanto a qué es lo que se puede visitar, destacar la Iglesia de la Inmaculada Concepción, la Ermita de San Sebastián, Torre del Molino de la Hacienda San Sebastián, Torres Chimeneas Industriales conocida popularmente una de ellas como Torre de la Cigüeña y el monumento a los Derechos Constitucionales llamado también como “El Tío del Macaco” y como no podía faltar un homenaje a los costaleros de la localidad mediante un busto que se encuentra frente a la Ermita de San Sebastián.

Por todo ello, y por mucho más, Brenes se convierte en un lugar digno de visitar.