Barrio Santa Cruz, las leyendas y sus callejuelas lo hacen único

Antiguo barrio judío formado por calles laberínticas y numerosos patios que encierran historias de tres religiones.

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Barrio Santa Cruz, las leyendas y sus callejuelas lo hacen único.
Barrio Santa Cruz, las leyendas y sus callejuelas lo hacen único.

Pasear por el barrio de Santa Cruz es adentrarse en un lugar lleno de encanto por todo lo que lo rodea: sus callejuelas sinuosas y laberínticas, llenas de leyendas y cargadas de historia de la ciudad, inspiración de dramaturgos, de pintores y escritores…

Haciendo un repaso a su historia, se tienen datos que el barrio judío surgió tras la conquista de la ciudad por parte del Rey Fernando III de Castilla en 1248. Ese barrio judío ocupaba lo que ahora son los barrios de Santa Cruz y San Bartolomé. Y un dato que pocas personas saben, es que día de hoy, aún hay restos de la antigua muralla que delimitaba la judería. Los reyes favorecían a esta comunidad, pues eran de sus intereses, por ser prestamistas de la corona. De ahí el mantenerlos cerca e incluso protegerlos.

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El Rey Alfonso X donó en 1252 a los judíos tres mezquitas para que las convirtieran en sinagogas. Éstas son, las que en la actualidad se corresponden con la Iglesia de Santa
Cruz, San Bartolomé y Santa María la Blanca. Por todo ello, la judería sevillana llegó a convertirse en la segunda más importante del reino por detrás de la toledana.

Se tiene datos que, en momentos de apogeo, sobre el siglo XIV, la población judía rondaba los dos mil habitantes. En la actual calle Cano y Cueto, lugar ya fuera de extramuros, se en
contraba la necrópolis judía, la cual ocupaba una gran extensión. Un dato curioso es que tras la expulsión de los judíos, con la llegada de los Reyes Católicos, autorizaron éstos tras 1492, que las piedras de los cementerios judíos se pudieran usar como material de construcción. Es por esta razón, que se encontrasen inscripciones hebreas en posteriores
construcciones. Aunque los restos arqueológicos fueron retirados, aún se puede ver uno, son los restos de una tumba que se puede visitar y está en el lugar menos previsible que la mente pueda alcanzar, en un parking público.

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Volviendo atrás, la judería vivió también un momento bastante sangriento, en la matanza de 1391, en la que murieron más de cuatro mil judíos a manos de los sevillanos alentados por el Arcediano de Écija.

Pero, lo que verdaderamente despierta interés por el barrio de Santa Cruz, tanto a los sevillanos como a los turistas, son las historias, las curiosidades y las leyendas que emanan de él. Como curiosidad es que alberga a la calle más estrecha de toda la ciudad. Se trata de la popular Calle de los Besos, donde los enamorados se escondían en ella para besarse.

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Y siguiendo con este hilo de amor, decir, que también fue escenario del amor imposible de los míticos personajes de Don Juan Tenorio y Doña Inés. Además, lugar donde vivió el pintor sevillano Murillo y donde según dicen, se encuentran sus restos. Y es que la Plaza de Santa Cruz, enclave importante, estaba situada una antigua mezquita, que pasó a ser sinagoga y por último iglesia, que era donde reposaban los restos del pintor. Este templo quedó derruido en 1810, pero los enterramientos de las criptas quedaron bajo tierra. Por esta razón la Academia de las Bellas Artes colocó en 1858 una lápida que recuerda que en algún punto de la plaza está enterrado Murillo.

LEYENDAS
Como ya se ha mencionado, numerosas son las leyendas que se cuentan. Una de las más sonada es la de “la Susona”. Se trata de una joven judía que se enamoró de un militar cristiano. Ella le contó a éste los planes de los judíos contra los cristianos. Esta traición de la joven judía hizo que los cristianos se adelantasen a dichos planes, lo que provocó la muerte a muchos judíos, incluidos a todos los miembros de la familia de la Susona. Siendo ella, una de las supervivientes. Al sentirse culpable de todo, pidió que la matasen y que colgasen su cabeza en la puerta de su casa, y según cuenta la leyenda allí perduró por muchos años. Hoy, lo que queda es un azulejo con una calavera.

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Pero lo más interesante, es que la Calle Susona, antiguamente era la Calle Muerte, porque la matanza sucedió en una plaza y los judíos que tomaron por la calle muerte, ese era su fin, mientras que los que salieron por la otra calle vivían. Y es ésta última calle la que se conoce a día de hoy como Calle Vida.

Otra leyenda es la de la Calle Pimienta. Curiosa historia en la que un judío fue a pedirle pimienta a un vecino cristiano. Ante la negativa de éste al no disponer de ella y de decirle que no se preocupara porque “Dios le proveerá de ello”, se marcho incrédulo. A la mañana siguiente al salir el judío a la calle, se encontró frente a su casa un árbol de cargado de pimienta. De ahí el nombre de la Calle Pimienta.

Barrio Santa Cruz, las leyendas y sus callejuelas lo hacen único.
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Y si la gente, aún en el presente, sigue pasando rápido y con miedo por la Calle Barrabás, es porque era el lugar donde se encuentra la casa del hombre que da nombre a la calle. Según cuenta la leyenda, es que Fernando López de Melgarejo, apodado Barrabás, tuvo una vida muy mujeriega, que a pesar de estar casado, tuvo numerosas amantes y que el marido de una de ellas, lo mató dentro de su casa.

Por este motivo, todos los negocios que han estado allí han fracasado y que las personas que allí han vivido, han relatado acontecimientos escalofriantes: objetos que se mueven solos, voces, etc. Por todo esto, Santa Cruz es un barrio donde pasear por él, es adentrarte en historia, en el encanto más propio de la Sevilla pasada.