Autolesiones: una conducta cada vez más frecuente en adolescentes

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Por Mª Ángeles Sánchez psicóloga infantil de Crecer Gabinete de Psicología Infanti

Se denominan autolesiones a todas aquellas conductas que implican la provocación deliberada de lesiones en el propio cuerpo sin finalidad suicida como por ejemplo cortes en la piel, quemaduras, golpes, arrancarse el pelo, punciones, arañazos, pellizcos… 

En la década de los 60 se observó un incremento de estas conductas en Europa, Estados Unidos y Australia que se estabilizó en los años 80. Sin embargo, desde los 90 se ha observado un nuevo aumento incrementándose aún más desde hace unos años como podemos comprobar en el mayor número de casos que nos llegan a la consulta a l@s psicólog@s. Esa mayor asistencia a consulta también puede explicarse porque cada vez es un fenómeno más conocido y por tanto es más fácil que los progenitores lo detecten y decidan llevar a sus hijos a terapia ya que sólo el 10% de las personas que se autolesionan pide ayuda y el resto sufren en silencio.

Entre las causas que están en el aumento de estas conductas están:

-Los modelos familiares sobreprotectores o permisivos.

-La propia adolescencia que es una etapa de mucha vulnerabilidad psicológica lo que hace que no sea nada fácil ser adolescente, especialmente hoy en día.

-Las nuevas tecnologías y la cada vez mayor adicción de los adolescentes a las mismas. Muchos jóvenes se refugian en la realidad virtual donde construyen personajes ideales que distan mucho de su vida real o terminan siendo adictos a las redes sociales, videojuego o apuestas online. 

-El cambio de percepción de ver las autolesiones como algo que hace alguien que está mal o desequilibrado, a la visión que tienen muchos jóvenes actualmente de que es algo que está de moda o que lo hacen los que van contra las normas o la gente guay.   

Si bien las autolesiones se dan en un 4% de la población general, es en la adolescencia cuando su frecuencia es mayor llegando a cifras del 14-15%, incrementándose todavía más si el adolescente lo ha hecho alguna vez con anterioridad. Según el tipo de lesión la frecuencia varía entre los cortes en la piel (85%), golpes (32%), quemaduras (30%), arrancarse el pelo (7%), punciones, arañazos, pellizcos y envenenarse. En mujeres es más frecuente los cortes y en hombres las quemaduras.  

Tenemos que saber que las autolesiones son una forma no verbal de expresar el sufrimiento, una forma de comunicación donde los sentimientos o las emociones que el autoagredido no puede expresar las transmite a través del cuerpo, ya que es más fácil controlar el dolor físico que el emocional. Generalmente la usan para liberarse de sentimientos de rabia, ira, tristeza, soledad, rencor y dolor emocional. La sensación de dolor produce una cierta liberación de ansiedad y el dolor físico les ayuda a soportar su sufrimiento psicológico. Además, cuando sentimos dolor no pensamos en nada más, y esto es lo que buscan con la autolesión. Esto hace que sea muy difícil dejar de autolesionarse y muchos adolescentes se enganchan a estas conductas. En otros casos la autoagresión se utiliza para sentir poder sobre uno mismo y en algunas ocasiones, ante el sentimiento de no estar vivo, se cortan para asegurarse de que siguen vivos. Por otra parte, la autoagresión está muy relacionada con las adicciones y trastornos de alimentación como bulimia y anorexia.  

Los adolescentes que se autolesionan se caracterizan por tener una baja autoestima, una imagen corporal pobre o distorsionada, se sienten rechazados, aislados o diferentes, tienen pocas habilidades sociales y pueden presentar algún trastorno psicológico.  

Las autolesiones son un problema importante que requiere ayuda profesional y ante el que los adultos tienen que estar atentos ya que lo normal es que los adolescentes no lo cuenten por vergüenza, culpa o miedo a lo que piensen los demás.