ASPAS, al pie del cañón en la lucha por la integración y normalización de personas sordas

Confiesan que han notado la presencia de la Covid-19 sobre todo los pequeños, ya que “la sordera te deja aislado, no te comunica y el Covid ha venido a aislarnos incluso más, hasta a los oyentes”

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Por María Fernández Martín

La Asociación Provincial de Padres y Amigos de los Sordos de Sevilla (ASPAS) lleva más de 45 años luchando por la integración y normalización de personas sordas. Dan tratamiento a un total de 190 niños en atención temprana y 55 en tratamientos privados.  El 26 de septiembre es el Día Internacional de las Personas Sordas y desde ASPAS se suman a la reivindicación que hace la Confederación Nacional.

ASPAS se creó en 1975 gracias a la inquietud de un pequeño grupo de padres con hijos sordos. En 1989 se incluyó a la entidad en el Registro de Asociaciones de Ayuda Mutua y Autocuidado de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía. La asociación pretende ser reconocida como entidad de referencia en la representación y atención a las personas sordas y sus familias, capaz de cohesionar a sus entidades miembro, comprometida con la ética que inspira sus principios y valores, con el protagonismo directo de los padres y madres, apoyados en una organización profesionalizada, innovadora y orientada a la excelencia a través de la mejora continua.

Además, la asociación nos cuenta que “basa su actuación en la democracia interna, la transparencia en su actuación y la solidaridad entre sus miembros. Los valores que ASPAS defiende son: el bienestar y la integración plena de las personas con discapacidad auditiva, su autonomía y desarrollo personal, la defensa de los derechos de las familias y las respuestas a sus necesidades, la calidad en la actuación de sus profesionales y el interés del colectivo de personas con discapacidad auditiva”. A lo largo de su trayectoria, la asociación lleva a cabo diferentes actividades para conseguir sus objetivos prioritarios, enmarcados en cuatro áreas de actuación (Atención a las familias, Sanidad, Educación y Accesibilidad), que son los siguientes:

– Promover y ofrecer asistencia a las personas con discapacidad auditiva y a sus familias.

– Representar y gestionar las demandas de las personas discapacidad auditiva y sus familias.

– Estimular la formación y la participación de las familias en el proceso educativo de sus hijos con sordera y en el propio movimiento asociativo.

– Promover el diagnóstico y el tratamiento precoz de la sordera

– Mejorar la calidad en la educación que reciben los niños y jóvenes con D.A., favoreciendo su integración social.

– Optimizar la formación del profesorado y los especialistas.

– Informar y sensibilizar a la población sorda, a los padres, a los profesionales, a los dirigentes políticos, a las administraciones públicas y a la sociedad, y eliminar las barreras de comunicación.

Los principales objetivos de ASPAS son la integración y normalización. Entre los muchos proyectos que llevan a cabo, a corto plazo, destacan los tratamientos de atención temprana a menores con trastornos o riesgo de padecerlos y nos cuentan que su “especial interés es la rehabilitación de nuestros hijos”.

Desde la entidad nos confiesan que han notado la presencia de la Covid-19 sobre todo en los más pequeños, ya que “la sordera te deja aislado, no te comunica y el Covid ha venido a aislarnos incluso más, hasta a los oyentes”.  En este sentido, nos afirman que lo han “intentado todo para evitar ese aislamiento. Además, tenemos una gran desventaja porque los más pequeños no saben expresarnos si oyen o ven mejor o peor, algo que un adulto sí podría decir. Lo único que nos ha servido son las pantallas de metacrilato en las mesas y las otras pantallas de tipo visera que están separadas de la boca”.

En cuanto al equipo que conforma la entidad lo componen por una parte el servicio de rehabilitación de niños y adultos y gestión que lo componen 11 trabajadoras: una económica, una psicóloga clínica, dos psicólogas sanitarias, dos logopedas, una profesora de educación especial, una psicopedagoga, dos pedagogas, una fisioterapeuta y una filóloga. Por otra parte, dependen de una junta directiva, una asamblea general de socios y una comisión permanente (es el núcleo de la asociación).

En ASPAS ofrecen diferentes tipos de servicios pero para ellos el servicio estrella es la atención temprana. También nos explican que es muy importante la habilitación del lenguaje y la expresión y comunicación oral. De hecho, en este sentido preguntamos si la sociedad está concienciada con las personas sordas y nos responden con un no rotundo. “Hay muchas cosas bien hechas, muchísimas. Lo único que queremos es que las prótesis auditivas sean universales, que las ayudas sean para todas iguales. A veces es solo cuestión de estética, no quieren llevar audífonos pero sí gafas. Es muy importante concienciar en este sentido. Hay que trasladarles que no pasa nada”.

En definitiva, la misión de ASPAS es la representación y defensa de los derechos y los intereses globales de las personas con discapacidad auditiva y de sus familias, ante la sociedad, administraciones y demás instituciones. “Nuestra gestión se encamina a la sensibilización de la sociedad en relación con la deficiencia auditiva y las necesidades y demandas de las personas sordas y de sus familias, con el fin de promover la prevención de la sordera y de la eliminación de las barreras de comunicación a partir de un diagnóstico precoz, de su tratamiento y de la intervención educativa temprana, favoreciendo el acceso a la lengua oral en los primeros años de vida. Todo ello para lograr su integración y conseguir, en último término, su plena participación social y su accesibilidad en todos los ámbitos de la vida” afirman.