Asesoramiento financiero en tiempos del COVID-19

0
458
POR JAVIER FANO_RESPONSABLE DE BANCO MEDIOLANUM EN ANDALUCIA

Estos meses de confinamiento están siendo muy duros para todos. Al temor por una enfermedad tan desconocida y peligrosa se une la incertidumbre que se ha abierto, como una sima profunda, sobre el futuro económico.

Es complicado infundir esperanza en estos momentos. Lo sé porque yo me dedico a ello, aunque hacerlo es una de las pocas experiencias positivas que estoy sacando de esta vivencia oscura. Ser asesor financiero me ha aportado una honda satisfacción estas semanas. ¿Por qué? Porque, más que nunca, confirmo que mi actividad me permite acompañar a la gente para, entre todos, poder entender lo que está pasando y, sobre todo, lo que puede llegar a pasar.

Algo que está lejos de la “bola de cristal”. Como en anteriores ocasiones, he de insistir en que ni yo, ni nadie, sabe cómo van a evolucionar los mercados a corto y medio plazo. Lo que sí sé es cómo se han comportado en anteriores crisis: siempre se han recuperado y, por profundas que hayan sido las caídas y dramáticos los acontecimientos que las hayan provocado, las aguas siempre se calman.

Aunque desconozco los plazos. No puedo decir -y si lo hiciese faltaría a mi profesionalidad- si los índices tardarán un mes, un trimestre o un año en volver a los niveles marcados a principios de año. Pero lo harán.

Por tanto, mi primera misión como asesor financiero en estos “tiempos del COVID-19” es transmitir tranquilidad, tanto a mis clientes como a aquellos conocidos y desconocidos que me piden consejo. De hecho, escribo este artículo para insuflarles a todos calma y paciencia.

Y voy más allá. Mi segundo objetivo es reflexionar sobre la importancia de contar con una visión de largo plazo y unos objetivos temporales bien delimitados. Los mercados han caído con fuerza, especialmente en marzo, y están inmersos en una volatilidad que genera vértigo.

Sin embargo, aquellos que tienen una estrategia de inversión clara y cuentan con el asesoramiento de un profesional de las finanzas —como los Family

Bankers de Banco Mediolanum—, podrán subirse a un tren, renqueante en medio de una larga pendiente, que antes o después llegará a la cima y volverá a tomar velocidad.

¡Ojo!, mi tercer mensaje es prudencia. La inversión debe guiarse por un método que minimice los riesgos. Habrá especuladores que, como cazadores de gangas, pongan sus fichas en tal o cual acción pensando en la remontada. En Banco Mediolanum huimos del riesgo de los juegos de azar y aplicamos la mejor de las recetas: la diversificación elevada a la quinta potencia. En plena incertidumbre poner todos los huevos en la misma cesta es un suicidio; de hecho, esta estrategia siempre lo es.

Por eso, es vital tener una estrategia de inversión que se reparta en el tiempo (siempre habrá subidas y bajadas), pero que potencie la entrada en los mercados cuando estos estén más bajos. Y, por supuesto, diversificando entre países, divisas, sectores, etc., para minimizar los riesgos de nuestras inversiones.

Cierro con mi cuarto mensaje, el más importante: cuídense y cuiden de los suyos en estos “tiempos del COVID-19”. Que la inversión de hoy sirva para un futuro más brillante.