Algámitas, un rincón imprescindible por descubrir

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Algámitas es un municipio sevillano que cuenta con alrededor de 1200 habitantes. La mayoría de ellos se dedican al turismo y/o a la agricultura y disfrutan de un entorno natural maravilloso.

Ese es, precisamente, uno de los mayores encantos de Algámitas: su ubicación. Es una villa situada entre las estribaciones de la Sierra del Tablón, a los pies del Peñón del Terril y del Peñón de Algámitas, limitando con las provincias de Málaga y Cádiz, en la comarca de Osuna. Se sitúa a los pies del Peñón del Algámitas, que forma parte de la Siera del Tablón. Este entorno  se encuentra separada por las dos zonas más altas de Sevilla: El Peñón, que cuenta con más de 1100 metros y El Terril, de unos 1129 metros. Esto hace de Algámitas un municipio perfecto para desarrollar multitud de actividades deportivas en plena naturaleza como el senderismo.

En este sentido os recomendamos el complejo rural El Peñón, a 800 metros. Se trata de uno de los motores económicos de Algámitas, ya que son muchos los paisanos y turistas que se acercan hasta él para disfrutar del entorno.

Algámitas cuenta con una historia interesante. Se sabe que en el Neolítico, en el término de Algámitas ya había población humana gracias a los restos de hachas de piedra pulimentada encontrados en esta localidad. En cuanto al poblado ordinario de Algámitas es necesario explicar, como hacen desde el propio Ayuntamiento que “se encontraba difuminado entre los márgenes del río corbones si hablamos de su procedencia romana, o en las proximidades del Arroyo del Membrillar, si tomamos su procedencia árabe”. Asimismo, estuvo habitado por tribus las faldas del Peñón, donde podemos encontrar muchos y variados útiles de caza de la edad prehistórica.

Según el Ayuntamiento “la fundación de Algámitas es muy confusa pero la opinión generalizada, es que su origen está en un poblado Túrdulo (una clase de íberos) que tenía su asentamiento disperso desde lo que actualmente es el pueblo de Pruna, hasta cerca del RÍo Corbones. Este poblado recibía el nombre de Callet”. Por los restos arqueológicos encontrados de cerámicas se sabe de la época fenicia, pero se desconoce el nombre que recibió Algámitas en esta época. Los hebreos, la denominaron ‘Hagalmi’, (que significa peña).

Durante la época romana a Algámitas se la conocía como Silicens, en alusión a su curiosa topografía. En cuanto a esta época se sabe que existían otros núcleos humanos en el término de Algámitas, como son los de la venta, paraje del Diente de la Vieja, donde han aparecido verdaderos tesoros arqueológicos en esculturas y atuendos guerreros tumbas de plomo, etc., así nos cuentan desde el Ayuntamiento que se conoce según la versión popular.

En época musulmana, Algámitas fue una alquería o aldea rural, agrícola y ganadera. Este periodo merece especial mención debido a los ricos y numerosos vestigios que los árabes dejaron, principalmente en aquellas zonas ricas en agua. El Ayuntamiento nos cuenta que “existe una historia, quizás rozando lo fantástico, pero no exenta de belleza, cuentan que algunos árabes de Marruecos, descendientes de los expulsados en la reconquista, habían escuchado de sus mayores que en Algámitas había unas tierras que se conocían como La Membrilla, en las que había más oro que arenas. Interpretamos que este oro se refiere a la riqueza y abundancia de sus aguas y la calidad de su clima y tierras. Los árabes la llamaron Algameca, nombre que ha perdurado hasta la época actual con la única variación de su final”.

Tras la reconquista del Castillo de Pruna, fue concedida por el rey Enrique IV al caballero Don Rodrigo de Rivera, siendo posteriormente vendida por el hijo de éste, Don Pedro de Rivera, al Marqués de Cádiz, Don Rodrigo Ponce de León, el 23 de Septiembre de 1.482 por 4.000.000 maravedíes, al que perteneció hasta la supresión de los ‘señoríos jurisdiccionales’ ocurrida en el siglo XIX. Concediéndole Isabel II a Algámitas el ‘título de villa’, el 27 de Marzo de 1.852.

En definitiva Algámitas es un municipio con una historia y tradición indiscutible marcada por la agricultura. Se trata de una zona preciosa que permite desconectar, disfrutar de la naturaleza y un paisaje idílico.