Ahora todo el mundo es inmobiliario

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Por Antonio Manuel Álvarez, Director Gerente de Grupo Vivit
Por Antonio Manuel Álvarez, Director Gerente de Grupo Vivit

Hay un gran vacío en la legalidad del profesional inmobiliario, ya que cualquiera sin jurisdicción puede ponerse a vender propiedades. Esta falta de requisitos en montar una inmobiliaria o simplemente desde su domicilio ha conllevado a un descontrol de «corredores´´ o falsos profesionales que realizan malas gestiones  por falta de conocimientos y poca información. A los clientes les está provocando desconfianza y mal nombre a las inmobiliarias. Y lo peor de todo, la mala praxis de éstos durante mucho tiempo ha creado una desvalorización llegando a pensar que, la mayoría somos oportunistas y nos ganamos los honorarios por la cara, sin saber la complejidad que requieren las gestiones documentales con su respectiva comercialización y ahora más que nunca con la situación que se prevé. 

En otros países como en Estados Unidos, ser agente inmobiliario es una profesión diplomada con un respeto y valor al trabajador, ya que son transacciones que se realizan a las personas físicas o jurídicas, llegando a ser para muchos la inversión más importante de toda su vida.

Existen asociaciones inmobiliarias que se esfuerzan por un control del sector, pero su falta de respaldo con las administraciones públicas en legalizar la profesión provoca que cualquier agencia inmobiliaria, pasando unos mínimos, sea aceptada pagando la cuota pertinente. ya que se fomenta más la colaboración intermediaria que el control de calidad del servicio que ofrecen las agencias.

Es muy importante saber elegir al inmobiliario que vas a asignar para gestionar la venta de su propiedad, ya que una mala gestión puede traer muchos dolores de cabeza y grandes costes económicos. Hay franquicias que preparan a jóvenes con muchas ganas, atraídos por la posibles ganancias que por su integridad en la barriada o por ser una persona afable, se limitan a captar inmuebles sin informar a la propiedad de los costos y de los beneficios de su venta. También, están los aprovechados de beneficios a corto plazo o simplemente, el que prueba suerte a ver cómo le va, ya que no necesita estudios ni preparación, y luego a la hora de notaría, se encuentran dificultades desagradables para el propietario, como puede ser la plusvalía municipal, benéfico fiscal, gastos según ley , etc.

Un inmobiliario debe tener una formación previa a su incorporación y constante, actualizándose a las modificaciones de leyes, poder interpretar la documentación necesaria para la venta de una propiedad e informar al cliente de los pros y contras de la operación, a parte de la comercialización de su venta. En GRUPO VIVIT  se realizan cursos semanales para preparar al equipo de trabajo y poder ofrecer el mejor servicio,  sobre todo transmitir la confianza y tranquilidad al cliente bajo el conocimiento profesional.