A vueltas con el logo de Correos

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Manuel Rodriguez
Manuel Rodriguez

Mucho se ha hablado estos días del cambio de logotipo de Correos, a priori un cambio menor, pero que lleva detrás toda una política comunicativa.  No voy a entrar tanto en si es justificable la inversión o no, sino en algo que la ciudadanía no toma en valor, primero, por desconocimiento, claro está, y segundo porque los propios profesionales no lo ponemos en valor.  Me refiero a todo el proceso creativo que conlleva una acción de estas características.

  1. Un logo no es sólo un dibujo.

Un logotipo es una imagen o un conjunto de imagen y palabra que debe definir a una empresa a golpe de vista. Por ello, es muy, pero que muy importante saber con qué identificar a tu empresa. Es la primera etapa de la comunicación corporativa. Correos se ha tomado muy en serio el cambio, que obedece a varias razones, entre ellas, el cambio tecnológico al que nos hemos sometido, que requiere una simplificación de todo. Pero, además, este cambio viene, además, precedido por un cambio de concepto de la empresa, ya que Correos ya no es la empresa de las cartas, sino más bien de los paquetes. Por lo tanto había que hacer un cambio de paradigma.

  1. Un logo es un trabajo creativo.

No voy a entrar tampoco ni poner en duda las horas de la empresa elegida para la confección del mismo. Pero sí que un trabajo de estas características requiere varias reuniones previas, entender el concepto de la empresa, varias pruebas, varios logos hasta que se elige el final. Pero no sólo basta con elegir el diseño, sino que toca ‘probarlo’, comprobar cómo se adapta a todos los formatos posibles en los que aparecerá el logo, en este caso, incluido buzones o camiones.  Nada puede quedar al azar, por ello, es muy importante elegir el diseño adecuado.

  1. El logo y la campaña de comunicación

Como hemos indicado, la campaña de Correos no se limitaba a un cambio de logo, sino toda su identidad corporativa, y ello, requiere una campaña de comunicación adecuada, puesto que la ciudadanía debe identificar a Correos con su nuevo logo. Y que sea reconocible. En la campaña de Correos se han realizado múltiples elementos, se ha hecho una canción trap, varios vídeos explicativos, una tipografía exclusiva, se van a cambiar todos los elementos corporativos, incluidas las oficinas, se han contratado espacios publicitarios, anuncios, etc. Es decir, se ha necesitado de muchas personas para realizar toda la campaña.

En conclusión, no me atrevería a cuantificar todo este trabajo en lo que se ha especificado y luego corregido por la propia Correos  y el Gobierno, pero sí he de decir que detrás hay muchas horas de trabajo, yo me atrevería a decir que meses de esfuerzo, de elegir, de fallar, de volver a empezar. Por lo que me parece oportuno que pongamos en duda la cuantía, pero no el trabajo que hay detrás.