A revueltas con la “revolving”

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Por Mª Dolores Caro Cals, abogada socia de RuaCals Abogados.
Por Mª Dolores Caro Cals, abogada socia de RuaCals Abogados.

Definitivamente, ya nos encontramos de vueltas de las vacaciones, muchos han disfrutado de maravillosos viajes, ahora que ya tenemos mas o menos contralada la pandemia nos hemos podido dar ese capricho tras dos años de no poder viajar de una manera mas distendida. 

Para ello, la financiación del paquete vacacional ha podido correr a cargo de una tarjeta “revolving “que nos fue vendida como una ventaja económica y que no está resultando ser como nos la pintaron, puesto que las demandas interpuestas por este tipo de tarjeta están proliferando en estos meses, debido a sus abusivos intereses. 

Pero ¿que son las tarjetas revolving? Son unas tarjetas de crédito que presentan la peculiaridad de que solo tienen la opción de pago aplazado, es decir, todas las compras que se paguen usando una de ellas se aplazarán con sus correspondientes intereses, obligando al usuario a estar permanentemente endeudado sin necesidad. Las tarjetas revolving suelen ofrecer distintas opciones de pago:

•Pagar una cantidad fija mensual. El cliente fija el importe que quiere pagar cada mes (por ejemplo 300 euros), con independencia del gasto mensual de la tarjeta, De esta manera el importe a pagar siempre es el mismo y si el gasto es mayor, se acumulará en el crédito dispuesto: la deuda que se pagará con los intereses correspondientes. Hay que tener en cuenta que las entidades suelen establecer un importe mínimo a pagar (ronda normalmente los 18 euros).

Con este sistema, si la cuota establecida es pequeña, puede que no alcance siquiera para cubrir el pago de los intereses generados, de manera que, tras el pago de la cuota, la deuda pendiente no solo disminuye, sino que aumenta.

•Pagar un porcentaje de la deuda pendiente. En este caso el consumidor paga cada mes un porcentaje del crédito consumido, con una cuantía mínima por recibo: por ejemplo, si tenemos acumulado en nuestra tarjeta un gasto de 1000 euros y fijamos una cuota del 40%, nuestra cuota a final de mes será de 400 euros, quedando 600 euros pendientes de devolución.

Por otro lado, la normativa no obliga a las entidades a advertir sobre el crecimiento de la deuda pendiente o sobre los problemas que supone fijar una cuota muy pequeña. El resultado es que muchos usuarios pueden encontrarse, sin darse cuenta, en una espiral de deuda permanente.

En marzo de 2020 consideró el Tribunal Supremo que las tarjetas de créditos revolving con intereses desproporcionados son usura. Así lo atestigua la sentencia de la sala de lo civil del alto tribunal, que  rechazo el recurso de WiZink y dio la razón a la demandante que pedía la nulidad del contrato por una tarjeta con un interés del 26,82%, que había aumentado hasta el 27,42% al presentar la demanda.

La entidad interpuso un recurso de casación contra una sentencia que había declarado la nulidad de un contrato de crédito revolving. La demandante en este caso solicitaba la anulación del crédito fundándose en la Ley de Represión de la Usura de 1908. En su sentencia, el Pleno de la Sala aclara también lo que puede considerarse un interés normal y cuándo podría hablarse de usura. El baremo “debe ser el interés medio aplicable a la categoría que corresponda la operación cuestionada”, que en este caso sería el tipo medio en las tarjetas de crédito y revolving según la estadística del Banco de España.

Este porcentaje es determinante para saber cuándo se puede reclamar la tarjeta revolving. Los últimos datos del Banco de España apuntan que el interés medio de las tarjetas de crédito y de las tarjetas revolving es del 19,64%. De hecho, en su fallo el tribunal habla de un porcentaje de alrededor dle 20%, que ya considera como “muy elevado”. De esta forma, el 26,82% de la tarjeta que motiva la denuncia supone una diferencia “tan apreciable” que “ha de considerarse notablemente superior a dicho índice”.

Si consideramos que tenemos en nuestro poder una tarjeta “revolving o de pago aplazado” debemos buscar asesoramiento experto para una vez  “Recopilada la documentación El contrato firmado con la entidad y los cuadros de amortización de la tarjeta donde se reflejen todos los movimientos generados con el uso de la misma, el siguiente paso es ponerse en contacto con el banco y reclamar a la entidad las cantidades que le corresponden” Estas cantidades serán el exceso de intereses pagados hasta la fecha. Además, también es importante solicitar la nulidad de contrato.

Esto es lo que se conoce como una reclamación extrajudicial. Es un escrito en que simplemente se pide a la entidad que declare nulo en contrato y devuelva parte de los intereses atendiendo a diferentes leyes y sentencias

La entidad dispone de dos meses para responder a la reclamación de forma positiva o negativa.

“Si el banco no responde o la respuesta es negativa, el consumidor debe iniciar la vía judicial”,

En conclusión, ya no vale todo en el mundo de las tarjetas de crédito, vigilen los productos financieros que contratan y consulten con un experto.