800 años de historia a los pies del Guadalquivir

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La Torre del Oro es uno de los emblemas de la ciudad hispalense. En sus 8 siglos de historia, no sólo ha padecido a los embistes del tiempo, sino que además ha sido protagonista de primera mano de hechos que han marcado a la humanidad como puede ser que haya sido la puerta de entrada de las expediciones que venían de Las Américas. También, está envuelta en varias leyendas, sobre todo por su nombre

Son muchas las estampas de la ciudad que los sevillanos pueden presumir de ellas. Y no sólo por su belleza, sino también por su historia, por sus leyendas, que, al fin y al cabo, convierten a la ciudad de Sevilla en única y especial.

A las orillas del Guadalquivir, en su margen izquierdo, luce la Torre del Oro. Torre albarrana que el pasado 24 de febrero cumplió 800 años desde que el gobernador almohade de Sevilla, Abù l-Ulà, la entregara a la ciudad. 

Como se puede comprobar la torre está divida en tres cuerpos, pues el primero de la torre, es a la que se refiere esta efeméride. El segundo cuerpo se le atribuye la orden de construcción a Pedro I El Cruel en el SXIV. Por último, la cúpula dorada fue obra del ingeniero militar Sebastián Van der Borcht, quien finalizó la torre en 1760.

Aunque puede parecer una torre de una altura considerable, sólo mide 36 metros, sin embargo, si se sube a su mirador, se puede contemplar la belleza de la zona, dando sensación de más altura.

La Torre del Oro fue construida para defender a la ciudad por la parte del río y se unía a la muralla que rodeaba a la ciudad.

Son varias las leyendas que giran en torno a ella. Pero son sólo eso, leyendas. La primera y la que más a perdurado es la que le da su nombre. Pero fue en 2005 en una de sus restauraciones cuando se desmontó, lo que en un principio se creía. Pues bien, se pensaba que el nombre de Torre del Oro venía por los azulejos que la revestían que con el reflejo del agua del río le daba ese color dorado. Pero, como se ha mencionado, en 2005 se averiguó que ese color dorado no era por los azulejos, sino por el material usado: cal y paja prensada.

Otra de sus leyendas, es que estaba unida a la otra parte del río, es decir, con Triana, con otra torre, que se encontraría ubicada en la actual calle Fortaleza. Decía la leyenda que se unían a través de una gruesa cadena para impedir que los barcos pasaran. Pero los escritos que se han encontrado de la época desmiente en parte a esto. No es que se uniera con una cadena gruesa a otra torre, sino que había una unión de barcazas con cadenas, que por un lado servía de puente, pero también de defensa. La flota castellana mandada por el almirante Ramón de Bonifaz, fue la que en el año 1248 rompió esas cadenas remontando el río. Es por este hecho histórico que en el escudo de Cantabria aparece la imagen de la Torre del Oro. 

Y, por último, la última leyenda que se ha desmontado que era falsa, con respecto al nombre de la torre, venía que en su interior se guardaba todo el oro que llegaba de las Américas.

La Torre del Oro siempre ha sido una torre militar, la cual también ha servido de cárcel y de almacenaje de archivos.

En la actualidad, desde el año 1944 alberga el Museo Naval, donde se pueden ver maquetas, documentos históricos, grabados, cartas náuticas e instrumentos de navegación.

Resistiendo con el paso del tiempo

Que la Torre del Oro se siga conservando, por un lado, ha sido gracias a los hispalenses cuando en la Revolución de 1868 se opusieron a que fuera destruida.

También resistió al embiste del terremoto de Lisboa de 1760 que tanto perjuicio provocó en Andalucía. En esa ocasión, se macizó la planta baja de la torre. A los 5 metros iniciales de cimentación, se le unieron estos últimos 6 metros más. Por eso, la Torre del Oro cuenta con 11 metros de cimentación.

Y, por su ubicación a la orilla del río Guadalquivir ha padecido las arriadas y, por ente, las subidas tan considerables del río, las cuales están señaladas en la misma torre con azulejos, en recuerdo hasta donde llegó la crecida. 

La Torre del Oro es uno de los monumentos más visitados de la ciudad y seña de identificación de la misma y es que no es poco, lo que ya se ha detallado de ella, pero cabe decir que la Torre del Oro ha sido testigo de primera mano de grandes acontecimientos de Sevilla, es más, vivió cómo Sevilla se convirtió en capital del mundo y de cómo partieron las expediciones para la Primera Vuelta al Mundo orquestada por Magallanes y El Cano.

Debido a la situación actual de pandemia, no se han podido llevar a cabo, eventos que conmemoren sus 8 siglos de existencia. El comandante y subdirector del monumento Juan Antonio García Sánchez, sí ha mencionado que hay previsto actos más divulgativos.

Lo que sí, se ha llevado a cabo el pasado 22 de marzo, ha sido un cupón de la ONCE conmemorativo, donde el monumento era el protagonista mirando a la ciudad junto con las imágenes corporativas del Museo Marítimo y de la Armada Española.